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Arte y provocación,
El regreso del alma de la copla española

Para quienes recorremos desde hace años los senderos de la gestión cultural la construcción de identidad es objetivo fundamental de nuestra tarea y no reconocer en los genes de lo argentino la participación de todos aquellos que llegaron a nuestra bendita tierra buscando pan, trabajo, paz y en muchos casos libertad… sería ignorar realidades obvias.

Es en función de todos estos conceptos que en mi carácter de Presidente del Instituto Cultural y en representación de nuestro Gobernador Daniel Scioli es que me siento particularmente honrado al posibilitar la exhibición en nuestro Teatro Argentino de la gran muestra dedicada a Miguel de Molina.

Dar albergue a tamaña dimensión de artista popular es sentir que nuevamente llega a nuestro país buscando asilo y a un espacio para volver a expresarse a través de la copla. Y es también reiterar la posibilidad que se le dio allá en un 25 de mayo de 1959 cuando en su momento de mayor gloria debutó en el Argentino.

Cómo no emocionarnos con la posibilidad de tener en nuestro ámbito las fotos dedicadas a Miguel por Eva y Juan Domingo Perón y cientos de artistas tan reconocidos como él. Cómo no maravillarnos al contemplar sus legendarias blusas y sus botas de escena impregnadas de los versos de "Ojos verdes", "La bien paga", o "La hija de don Juan Alba".

Me consta que para muchos Miguel de Molina representó además a todos los hijos de España y más precisamente de "la República" en el exilio. Me imagino el sentimiento con que muchos que aún frecuentan sus canciones a partir de versiones en CD sentirán al poder contemplar los recuerdos, las imágenes, el vestuario, los afiches, las cartas de quien ocupó un lugar tan importante en la cultura popular de nuestro país entre 1942 y 1993 año en que inició su viaje a la eternidad.

Adoraba Argentina y fue en nuestra tierra donde por fin recibió el reconocimiento de su España natal. Pero nunca aceptó dejarnos y pese a la oferta de diferentes halagos decidió esperar entre ese pueblo que lo consideró su ídolo el momento de decir adiós. Por eso, porque siento que este es uno de esos momentos únicos que a veces depara la gestión es que agradezco a sus herederos que nos hayan elegido e invito a todos sencillamente a disfrutar de esta gran muestra con un: ¡Bienvenido don Miguel de Molina! ¡Esta es nuevamente su casa!


Lic. Juan Carlos D'Amico
Presidente del Instituto Cultural de la Prov. de Buenos Aires
 








DEVELOPED 2009

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